La escena: Es muy tarde, hace seis horas o más desde puesta del sol. Hace un poco defrío. Juan y Jorge, amigos de Cuba, se sientan en un cementerio afuera de Buenos Aires. Hoy es el 1 de noviembre, el primer día del Día de Muertos. Juan y Jorge trataron de encontrar un parte del cementerio sin personas, pero no tuvieron mucho suerte porque cada diez minutos tenían que moverse a otro parte del cementerio porque una persona llega a una tumba con flores de rosas y girasoles. Los dos perecen nerviosos, pero no estas seguro si es porque hace un poco frío o porque los cubanos están en lugar de muertos.
—Estoy pensando que tal vez… —Dice Jorge—
—¡Cállate! —casi grita Juan en voz alta— Pienso que puedo ver algo.
—¿Qué, un fantasma? —Jorge dice en una voz pequeña mientras mirando a Juan—
—¿Que te dijo ya? ¡Cállate! —dice Juan por dientes cerrados— ¡Ojo, allí esta! pues…
Los amigos están mirando por una tumba, tratandode ver mejor una luz en la distancia. Después de un rato, Jorge empieza a reírse.
—¿Eso? —Jorge pregunta— ¡Eso es una persona con una candela! Dígame otra vez porque estamos aquí.
La cara de Juan cambia. Sus amigos dicen que Juan es testarudo y ahora puedes ver eso en su cara.
—Mira, te dije que estamos aquí porque hoy es el primer día del Día de Muertos, una celebración mexicana de origen indígena mesoamericana. Porque no lo celebramos en Cuba, quiero saber más sobre esta festividad —dice Juan—
—Vale, ¿pero porque estamos en un cementerio a las doce por la noche? –pregunta Jorge– No hay nada aquí, pues hay muertos, flores y personas con candelas. ¿Donde esta la comida que me dijiste?
—¿La comida? –pregunta Juan–
—Si! Los platillos de comida, el pan de muertos, vasos de agua, mezcal, tequila, pulque o atole. –dice Jorge con preocupación–
—¡Oh! La comida esta en las casas, se ponen las ofrendas en las altares. –contesta Jorge–
—Bueno, me voy a una casa, disfrútate aquí con los muertos Jorge –dice Juan-